Tierras de Sonseca, Orgaz, Casalgordo, Arisgotas, Mazarambroz o Villaminaya. (IV)

POR TIERRAS DE LA SISLA MAYOR.

Este recorrido se originó como todos los años, para relajarnos de la presión del trabajo diario durante todo el año. Al comienzo de la mañana, comenzamos por un lugar conocido  para nosotros como era la iglesia de Arisgotas, aunque esta vez se encontraba restaurada. Entramos en ella gracias a la amabilidad de Juliana, la santera de la iglesia.

En ella pudimos observar todos los vestigios visigodos que se encuentran en la misma y en una de sus esquinas hay una estela funeraria romana por la inscripción que contiene, muy parecida a las de los museos de Mérida y Cáceres.

Observamos también el arreglo de sus techumbres, pero sobre todo del sorprendente artesonado mudéjar de la capilla colateral de la iglesia, cuyos cuarterones son florales. Aun le falta aún su policromía original. Esperemos que pronto se termine esta joya en madera.

También vimos que todos las imágenes de la iglesia se encontraban restauradas y en su lugar, pero la que más me impactó fue la imagen u obosom  de la virgen de la Asunción, pues es una auténtica virgen negra, de ahí la importancia de este lugar, especialmente desde un punto de vista visigodo.

Se encuentra de pie con el fruto en la mano izquierda y Jesús en la derecha, su vista es hierática, mirando hacia el vacio. Ella es la clave del templo y sus alrededores y llave de todo el junto de este enigmático lugar con su raro nombre: Arisgotas.

La torre de esta iglesia es circular, siendo una de las pocas con esta forma que hay en esta provincia, como si de una torre vigía se tratara, mirando hacia los pueblos cercanos, especialmente hacia Orgaz y los Montes de Toledo.

En fin todo un ejemplo de conservación del patrimonio (que habrá sido grande por parte de la autoridad local), para dar vida a un lugar aún virgen, pero preparado para las personas que se atrevan aún a sorprenderse con nuestro rico y casi olvidado pasado histórico.

Más tarde nos acercamos a uno de los puntos álgidos de la mañana, pues a dos kilómetros al lado de unos altos álamos nos encontramos las ruinas de Los Hitos, perteneciendo a un asentamiento a los pies de los Montes de Toledo.

Allí observamos una importante y extensa isleta  entre dos arroyos, con gran cantidad de hundimientos de bloques tallados y cantos rodados, determinantes de que en su área hubo un buen asentamiento, el cual se ha comprobado que eran restos de la civilización visigoda.

Según el arqueólogo de la excavación en la década de 1970, se observa que corresponde a una zona monacal. Posiblemente se encontraría al lado de alguna antigua vía romana hacia los montes y tanto su situación como sus quehaceres serían muy parecidos a los de la zona de S. Pedro de la Mata.

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Excavada la zona mortuoria de parte de la iglesia, donde debían de estar enterrados los monjes, se observan varias tumbas cavadas en el suelo. Solo una se distingue entre ellas, pues se encuentra frente a una  salida, hacia el lugar más sagrado del templo, se trata de un sarcófago tallado, de una sola pieza de mármol, debiendo de pertenecer a algún abad o persona importante.

Los muros del conjunto son de una gran solidez, como era costumbre en las construcciones visigótica, estando datados en el siglo VII, lo que da una idea de su importancia. Con ligera inclinación, se debió de orientar al Este su cabecera y al Oeste sus pies y sus transeptos hoy visibles de Norte a Sur.

La gran sala rectangular mortuoria con sus dos alas  hoy visibles, tuvieron cada una doble puerta de acceso en cada brazo Debió de estar muy adornado todo el conjunto, pues todas las piedras talladas de su conjunto fueron trasladadas al cercano pueblo de Arisgotas.

Todas estas bellas piedras talladas con distintos relieves (entre los que observamos desde un friso tardo romano, hasta una anfisbena), formaban parte del conjunto de Los Hitos, se encuentran ahora adornando las paredes de la iglesia y los quicios de algunas de sus casas, aunque la mayoría de ellas se encuentra en el museo visigodo y didáctico de Arisgotas.

Esto que aquí decimos, se puede comprobar en el segundo recorrido de esta serie a la que estamos dando vida, para mejor comprensión de los que se asomen a estas páginas.

Sobre este paraje tan poco conocido de Los Hitos, estuvimos comentando y especulando sobre lo que habíamos visto a nuestro alrededor, constatando la fortaleza de los muros hallados en la excavación, así como el misterio que le envuelve. Allí mismo tomamos un “tentenpie”, para poder seguir de nuevo el camino con renovadas fuerzas.

Después seguimos nuestro camino volviendo hacia Arisgotas y tomando el camino de Orgaz, el cual nos condujo a otro paraje denominado como el Atochal. Este se encuentra sobre un pequeño monte en el que aún quedan algunos  menhires.

Estos restos son el determinante de que  este pequeño otero fue en tiempos remotos un lugar consagrado a algún rito ancestral por varios motivos, como por ejemplo que desde el mismo se observa una gran meseta hasta los Montes de Toledo en toda su extensión, siendo un lugar de vigilancia privilegiada para la caza.

Quizás también fue un lugar de culto para las diferentes tribus que poblaban sus alrededores, en fin que es un lugar especial por dichas piedras. Cerca de este lugar y entre los canchos que determinaban los caminos, se encontraba la Peña del Huevo, pero el gamberrismo que irrumpe nuestro tiempo al no resistir lo bello de la naturaleza, la hizo caer al suelo en el año 2001, quedando ya sin sentido para siempre.

Sobre este monte se acaba de construir la casa rural Atochal, que domina desde su extensa terraza una gran vista de la llanura color pajiza hacia el azulado de los Montes de Toledo. Además de sus buenas habitaciones,  en su gran salón central cabían dos exposiciones,  una de pintura y otra de escultura muy interesantes.

Descansando en la terraza de esta casa hotel, tomamos un café para admirar la prolongada vista del comienzo de parte de la región que da nombre a esta Comunidad, La Mancha, en la que se divisa al fondo las torres de la Colegiata de Orgaz, sobresaliendo del caserío, denominada como “el Escorial” de la misma.

Más tarde volvimos hacia Sonseca y desde allí nos encaminamos por caminos rurales hasta llegar a un puente romano denominado “de Villaverde”, cerca ya del pueblo de Villaminaya, sobre  arroyo Valverde ocomienzo del río Guadacelete. Este se halla muy restaurado, aunque aún cumple la función de sortear dicho arroyo, denominado hoy como Valdecabras.  En el observamos que le faltan casi todas las piedras redondeadas de la terminación de sus lados, por lo cual se encuentra desmochado.

Este puente cumple la función de cruzar la denominada Cañada Prado y del Judío. Si nos metemos por debajo del mismo, podemos observar su gracia constructora desde hace dos mil años,  pues la conformación de su arco se encuentra intacta y está resuelta con grandes bloques pétreos de granit, discurriendo dicho  arroyo  por debajo cuando lleva caudal.

Cruzando este puente llegamos a una alameda bastante fluida para ser un terreno bastante seco, esto es debido a un manantial que nace de la  hendidura de una roca, cuyo nombre es Fuente del Moro y pese a ser el mes de agosto no para de manar agua, dejando a sus pies un extenso terreno pantanoso plagado de juncos y árboles, es decir, un prado.

En este lugar se lleva a cabo una romería, desde el vecino pueblo de Villaminaya. Ahora en el estío, el arroyo que para por debajo del puente se encuentra completamente seco.

Cruzando de nuevo el puente y andando una antigua cañada romana que cruza la Cañada del Prado y del Judío, sobre unos quinientos metros, nos encontramos una gran piedra vertical,  tallada por la naturaleza con una forma muy rara.

Su curiosidad entre otras cosas, consiste en que si la miramos de frente en anchura, al fondo podemos ver el castillo de Almonacid sobre su cerro y si la miramos por uno de sus lados también observamos al fondo y sobre el horizonte el castillo de Peñas Negras en el territorio del pueblo de Mora.

En fin todo un lujo de recorrido, por lugares cercanos a la capital Toledo, descubriendo lugares secretos que contienen mucha historia, además de una pátina mágica, que no nos deja indiferente a ningún miembro del grupo, dejándonos un agradable recuerdo.

Si alguien quiere aprovecharse de estas páginas, sabe que intelectualmente, tiene la obligacion por ley,  además de moralmente, de hacer referencia tanto del autor como de su trabajo.

Copyright A. Vega 2009.

Solo el respeto al medio ambiente y a la naturaleza, nos harán disfrutar de monumentos y parajes como estos, nunca lo olvides querido lector.

4 comentarios to “Tierras de Sonseca, Orgaz, Casalgordo, Arisgotas, Mazarambroz o Villaminaya. (IV)”

  1. Jose Luis Says:

    Estupendo artículo, realmente interesante, soy de Sonseca y desconocía algunos lugares tan cercanos a mi casa. Me ha intrigado muchísimo la virgen negra de la iglesia de Arisgotas. Me animare ha visitar esto magníficos y enigmáticos lugares, solo quería agradecerles.

    • Alejandro Says:

      Me alegro de que te guste este recorrido, hay algunos más en esta página de los que te puedes aprovechar. Irán saliendo muchos más poco a poco. Un saludo de Alejandro.

  2. Felix Says:

    Me ilustran tus trabajos Alejandro.

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