Hospital Tavera

Sin tener un dibujo bien definido sobre este grandioso monumento como es el Hospital comúnmente conocido  de forma vulgar como “de Afuera”, simplemente por un boceto perfilado sobre el mismo edificio, no puedo dejar de escribir sobre tan importante munumento con su escondida historia y su legado cultural con respecto a Toledo.

El Hospital de San Juan Bautista se construyó al exterior de la ciudad de Toledo Le mandó edificar su gran benefactor el cardenal primado de España D. Juan Pardo Tavera. Este quiso que su establecimiento como legado, fuese el grande de la ciudad, uniendo todos los que había en Toledo, haciéndole hospital general de la misma, así como un gran asilo para toda clase de dolencias y enfermedades, evitando epidemias al construirle extramuros con respecto a la población.

Fue determinado este proyecto por el genial arquitecto del renacimiento Alonso de Covarrubias, maestro mayor de la catedral de Toledo y de otros grandes edificios. Se comenzó su explanación en septiembre de 1.541, siguiendo la cimentación y realizándose seguidamente las fachadas del sur frente a Toledo y del este, al tiempo que los patios que daban  a ellas.

Esas mismas fachadas del sur y del este están labradas con buena piedra berroqueña, de forma almohadillada, al más puro estilo renacentista, cuya inspiración del maestro Covarrubias  nos lega dos juegos de ventanas en estas caras del sureste, diseñándolas como elementos ordenadores de la misma con dovelas en las ventanas, estando talladas en sobrerrelieve almohadillado.

Los muros del lado oeste y norte, no están fabricados con tanta consideración como los lados del sur y del este, pues aunque son de mampuesto  y bastante fuertes, están  fabricados a más altura, por el gran desnivel que hay en los terrenos de esos lados, debidos al comienzo de la Vega Baja.

Por cualquier ángulo que miremos a este gran edificio, bien desde cerca o desde lejos, siempre observaremos la gran cúpula de su colosal iglesia y su airosa linterna con sus cuatro altísimos pilares en sus extremos, que la dan una gran personalidad toledana, aún con su influencia italiana.

La portada principal se encuentra en el centro de la fachada, siendo esta de época  posterior. Consta de tres cuerpos, desde la base hasta el tejado, siendo de estilo dórico las dos más bajas, por encima de la puerta un gran balcón con el escudo del hospital y  encima del mismo, a los lados el escudo del cardenal Tavera y el de la casa ducal  a la que este sustentaba desde. Debajo la esfinge de un cardenal.

Todo el conjunto viene desde una misma raíz, adhiriéndose al prestigio del fundador del hospital y el de su linaje sucesorio, que comienza desde la casa de Malagón y entronca con la de Medinaceli en el siglo XVIII y después con la casa de Lerma.

Termina esta portada con un cuerpo jónico que se corona con un frontispicio muy decadente. En su centro observamos un nicho, que contiene la estatua de san Juan Bautista, santo patrón de este gran hospital por el nombre de su benefactor.

Por medio del zaguán entramos en una espaciosa galería central a más altura, que divide a los dos  grandes y magníficos patios de concentra este edificio singular. Constan estos  de grandes galerías en el primero y en el segundo piso, siendo perfectamente simétricos. La parte baja está compuesta por arcos de medio punto En la parte alta los arcos son escarzanos y las columnas entre balaustradas son jónicas. El conjunto tiene un papel extraordinario dentro del juego de las perspectivas.

La galería central es la que une la puerta de entrada con el pórtico de su iglesia, articulando estos dos grandes elementos arquitectónicos, cuya conjugación visual es espectacular. Hay en ambos patios un aljibe, aunque solo se observa el brocal en uno de ellos.

Crea aquí su artífice nuevos espacios, legándonos interminables perspectivas, siendo uno de los patios más bellos y hermosos del renacimiento español donde se observa la gran madurez de Covarrubias, basándose en las grandes obras de la antigüedad siguiendo al romano Vitrubio. La portada de la iglesia, con columnas estriadas y cornisa al estilo dórico la cual se achaca al genial escultor Alonso de Berruguete, que trabajó en este monumento, más en el interior del coro de la Catedral de Toledo.

Desde ella se entra a su gran iglesia de bastas proporciones, con nave y crucero rebajado a los lados, en el centro el cimborrio con una gran cúpula esférica central y en su zona  norte la escalinata de nueve gradas que conduce hasta el altar mayor en el ábside.

Los restos del cardenal Tavera, se trasladaron a la magnífica y amplia estancia de la cripta, que estaba construida al efecto por Hernán González de Lara y terminada en 1572 bajo el crucero.

Esta fabulosa y enigmática estancia circular, esconde los secretos matemáticos de su construcción, me refiero a que la reverberación del sonido que se produce en ella, siendo espectacular cuando se camina hacia su centro, dejando petrificado a quien así lo experimenta, pues sus propios pasos se oyen a unos niveles insospechados.

Templo que tiene grandes variaciones, respecto a su idea original primaria en la construcción y por tanto en su estilo, por su dilatación en el tiempo, donde intervinieron varios maestros, pues se comenzó en 1562, en 1577 se incorpora a la obra  Nicolás de Vergara “el mozo”,  pero no se terminó hasta el año 1624.

Dicha iglesia en su interior tiene muchas relaciones con la del Escorial. El templo es de una sola nave y se compone en sus paredes de pilastras dóricas, se cierra por una bóveda de cañón con crucero poco profundo, cubriéndose en su centro por medio de una cúpula de media naranja sostenida con pechinas.

Terminó su decoración interior maestro Juan Bautista Monegro, tras la muerte de Vergara “el mozo”. Posteriormente  intervinieron  en su construcción los maestros Toribio González y Jorge manual Theotocópulis, este último hijo del “Greco”.

Sobre el centro del crucero de la iglesia se encuentra el sepulcro del cardenal Tavera, tallado en mármol de Carrara entre los años 1554-61, por el destacado escultor Alonso de Berruguete, bellísima obra como túmulo, con la imagen realista del finado, una de las obras maestras que contiene este hospital. Este talla las cuatro virtudes teologales y la historia del encuentro del cuerpo del apóstol Santiago en Galicia, según las advocaciones del finado.

El retablo de la iglesia le fue encargado entre 1595 y 1608 a otro genial artista de aquel tiempo, el pintor Doménico Theotocópulis “el Greco”, que debía de fabricar el conjunto, con sus esculturas y pinturas. No llegó a entregar parte de este encargo por su muerte en 1614. Fue muy modificada posteriormente esta representación, por diferentes artistas a lo largo del siglo XVII.

De las grandes obras maestras que tenía casi terminadas el poderoso griego para el retablo, solo queda una de ellas en el lado este del crucero. Se trata del “Bautismo de Cristo”, correspondiendo con una de sus obras maestras, pues aúna el plano celeste con el terrestre, cuyo testigo es el padre eterno. En ella observamos, que en la etapa última de su vida, es cuando da un verdadero expresionismo a su obra, bajo una iluminación nueva en su propio estilo, donde aún se aprecia un brillante colorido.

Otras dos grandes obras eran la “Anunciación”, cuya parte baja se encuentra hoy en una colección particular y la parte alta en la pinacoteca de Atenas y la “Resurrección de la carne”, denominada como “Visión del Apocalipsis de san Juan Evangelista” o como “Apertura del Quinto Sello del Apocalipsis”, hoy en el Museo Metropolitano de Nueva York.

El Greco entonces pleno de sabiduría y lleno de intenciones, plasmó en ellas figuras alargadas para espiritualizarlas, conduciéndonos con dichas obras más allá de lo conocido y experimentado, haciendo una pintura de lo imposible, legándonos obras llenas de texturas mágicas además de una heterodoxia sin precedentes. De las dos últimas obras, no tiene esta ciudad de Toledo ni una sola copia.

Hay también otros grecos, como unas lágrimas de san Pedro, una sagrada familia con Santa Ana, un San Francisco, un cuadro del cardenal Tavera según su mascarilla mortuoria y la figurilla del Salvador que debió manejar como modelo para sus cuadros y que iba a utilizar para la custodia que iba a componer el retablo.

Varias obras del genial pintor se hallan en la inmensa y hoy extensa biblioteca, cuya sala se encuentra iluminada por la luz de siete grandes ventanales que dan al patio. En ella podremos observar multitud de legajos del funcionamiento del hospital, con pastas en piel curtida, que van desde los siglos XV al XX.

También contiene cartas, bulas papales o cantorales, entre ellas una carta autógrafa del emperador Carlos V, donde llama al cardenal “mi caro y amado amigo”. Un escrito de puño y letra del propio escultor Berruguete y otro de Juanelo Turriano (el creador del famoso Artificio), relojero del emperador, por cobro del arreglo del reloj de la torre.

Bajo la idea del secretario cardenalicio Bartolomé de Bustamante y de su arquitecto Alonso de Covarrubias, queda en el lugar designado por estos, la única estancia de cuando este edificio era hospital, correspondiendo con su famosa farmacia del siglo XVI, denominada como “la botica”.

Se encuentra dicha estancia intacta, tal como se la dotó, con su botamen de vidrio y cerámica. Piezas únicas que fueron fabricadas en Talavera de la Reina, Puente del Arzobispo y Alcora, entre los siglos XVI y XVII.

Hay en ella alberos, retortas, orzas, morteros, redomas o alambiques, además de contener sus pesas y medidas. Son sus insólitos recipientes, lo que le da un carisma muy importante por su limpieza y designación, siendo una de las farmacias originales que quedan en España.

Su parte práctica era lo que podían ser los laboratorios o talleres que usaban los boticarios de entonces, para fabricar sus medicamentos y placebos con sus  fórmulas magistrales. Esta botica se surtía de su propia huerta hospitalaria, plantada y cuidada para tales fines.  Allí se encuentra también el armario denominado como “el ojo del boticario”, pues en él se guardaban las drogas más importantes, bien por ser las más caras, las más difíciles de conseguir o las más opiáceas y alucinógenas.

Fue restaurado más tarde este edificio-hospital en 1940 por el arquitecto Eduardo Lagarde a instancias de la duquesa de Lerma Dª. María Luisa Bahía Chacón, creadora entonces sobre este edificio de la “Fundación Duque de Lerma”, que se halla vinculada a la casa de Medinaceli, remodelando de nuevo la distribución de sus salas interiores.

Las antiguas estancias tanto altas como bajas del lado derecho del hospital, se acondicionaron con buenos muebles así como obras de arte tan importantes como  interesantes. En ellas se observan las chimeneas y los diferentes tipos de braseros con que calentar salones tan amplios.

Las salas del patio del lado izquierdo que pertenecieron a la contaduría, cocina y otras dependencias aledañas de este hospital de Tavera y que contuvo a mediados del siglo pasado el Colegio de Auxilio Social, desde hace una década que se convirtió en el archivo de la nobleza de la casa ducal de Medinaceli.

En él se encuentran antiguos pergaminos que se remontan hasta el siglo noveno, pues vienen de los condados carolíngios que pertenecían a la “Marca Hispánica”, teniendo más de un milenio de historia y en su mayor parte dedicados a dicha casa noble en su larga historia, cuyo extraordinario conjunto se halla dividido en setenta secciones.

Un museo extraordinario que muy poca gente conoce, por encontrarse fuera de las murallas de la ciudad, frente a la puerta de Bisagra y al cual nos conduce el Paseo de Merchán. Edificio construido con una arquitectura renacentista de primera línea, contenedor de un museo de magníficas obras de arte, donde se concentra una gran cultura, además de contener detalles extraordinarios.

Todo el conjunto de este magnífico hospital, hacen  de él un edificio majestuoso, que según los avatares del tiempo y casi rozando los quinientos años, han ido cambiando con respecto a lo que allí se ha ido superponiendo culturalmente, aunque su esencia primigenia y austera belleza permanecen.

Por medio de un boceto sobre el Hospital de Afuera, he podido aclarar parte de la tradición de un monumento tan importante, pero aún  queda en él mucha historia por admirar entre sus fortísimos muros, una vez que seamos capaces de atravesar su  puerta.

Si alguien quiere aprovecharse de estas páginas, sabe que intelectualmente, tiene la obligación por ley,  además de moralmente, de hacer referencia tanto del autor como de su trabajo.

© Copyright A. Vega 2012.

8 comentarios to “Hospital Tavera”

  1. Magoga Piñas Azpitarte Says:

    Muchas gracias por tu trabajo. Estoy deseando ir a verlo. Vivo junto al Monasterio de El Escorial, otro lugar muy especial, y me han encantado las similitudes que sin duda tiene.

    • Alejandro Says:

      Espero que le guste tanto como El Escorial, pues aunque no le llega en extensión, si le iguala en calidad, aparte de su magia subterranea.
      Un saludo de Alejandro.

  2. Teo Says:

    Alejandro, has realizado un excelente trabajo que presentas en Internet para que los amantes del arte podamos disfrutar.
    Enhorabuena. Teo

    • Alejandro Says:

      Gracias Teo, por tu interés, el trabajo es vuestro por leer esta página, que como tu bien dices, está dedicada a los hijos del arte y en Toledo eso nunca nos faltará. Un saludo de Alejandro.

  3. Blanca García Says:

    Enhorabuena por su página, Alejandro. Llegué hasta ella buscando un dato que me han preguntado y no he podido responder. No parece muy importante, pero la persona en cuestión me pregunta si sé algo sobre la pequeña pintura de la Inmaculada situada en el centro del retablo de la iglesia del Hospital de Tavera. Quizá usted pueda resolver sobre el asunto, no encuentro información por ninguna parte.
    Reitero mi enhorabuena por su documentación e imágenes.
    Saludos cordiales
    Blanca

    • Alejandro Says:

      Muchas gracias Blanca por su comentario con respecto a esta página. Por lo que respecta a su pregunta, la responderé más intimamente a través de mail, para ver si puedo aclarar algo sobre ella y le pueda ayudar ala persona que quiere saber dicho dato.
      Un saludo de Alejandro.

  4. Paquita Says:

    son de Mi trabajo de Historia del Arte como final de cuatrimestre para la Universidad de Mayores, lo he basado en la mayor parte de sus comentarios, que, aparte de acertados, creo que son de un detalle impresionante y muy entendible. Muchas gracias.

    • Alejandro Says:

      Hola Paquita. Me alegro muchísimo que sea usted tan sincera, pues hoy vivimos en una gran mentira. Su comentario me enorgullece enormemente, aunque le recibo con humildad, pareciéndome muy bien que se base en mis comentarios sobre ese gran monumento que denominamos como “Tavera”. Yo también estoy agradecido en los maestros en los que me basé para escribirlos, haciendome comprender, sin exagerar, que iba montado sobre hombros de gigantes.
      Espero que su trabajo cuatrimestral tenga un buen fin.
      Mientras tanto reciba un cordial saludo de este su humilde servidor. Alejandro.

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