2ª Parte. Murallas, Puertas, Cigarral y Leyenda. Zona Noroeste

Alcanzaremos la muralla hacia la parte Oeste, tomando de nuevo como punto de partida la Puerta de Bisagra, en cuyo frente quizás se deberían de hacer desfiles militares y  la oración de los viernes al no caber en la mezquita principal el ejército musulmán, en tiempos del califato y las taifas entre los siglos X y XI, cuando este pasaba por Tulaytula hacia la Marca Superior para guerrear.

Siguiendo un largo lienzo de muralla, llegaremos a otra zona característica de ese mismo tiempo en el que observaremos otra gran torre, así como una puerta excepcional por ser única en el mundo. Recordemos que la puerta “nueva de Bisagra”, la islámica, tenía su salida hacia la región de la Sagra y desde allí al lugar de Majerit, hoy Madrid.

Como he dicho, le sigue otra gran torre cuadrangular y almenada de bastante altura que guarda la muralla entre estas dos grandes entradas de la ciudad islámica. Con una gran belleza, desde la misma cambia la dirección del segundo muro original de época musulmana, el cual acoge el arrabal de Santiago.

La siguiente puerta denominada como la “antigua de Bisagra” o de Alfonso VI, además de indicar el camino hacia Avila o Extremadura, quizás su función más principal era la de ser una puerta mortuoria por donde salían los muertos de religión musulmana hacia el cementerio de la vega baja, cuyos enterramientos se hacían dentro y fuera del Circo Romano.

Su postigo y su entrada en codo, dan lugar a pensar en otras funciones posteriores no solo defensiva y funeraria, sino también administrativa o aduanera, así mismo desde aquí se podía tener acceso al arrabal de la Granja. La belleza de esta puerta es indescriptible, además de traernos antiguos recuerdos, los de nuestra propia historia ya que por ella según se cuenta entró el rey cristiano Alfonso VI, tras la capitulación del rey árabe Al-Qadir, nieto de Almamún sobre esta ciudad de Tulaytula, comenzando de nuevo a denominarse esta ciudad como Toledo.

Tras esta puerta tan bella y tan cercana a la “nueva de Bisagra” también de factura islámica en su interior, se encuentra otro torreón o torre albarrana, como hito defensivo de la anterior, siendo también muy bella y esbelta, formando parte del conjunto y desde el cual sigue la muralla hacia el oeste, quebrándose y cambiando de dirección con un muro más bajo y posterior.

Este envuelve al paraje o cigarral intramuros de la ciudad, denominado como “Hostal del Cardenal”. Esta parte de la muralla es más moderna, datada entre los siglos XIV y XV y se encuentra determinada por una puerta que da paso al recinto, después hay un cubillo y tras éste otra torre pentagonal en forma de proa, como de la que ya escribí que se encuentra al lado de la “Puerta del Vado” y otra muy cercana más pequeña, desde donde cambia el sentido del muro hasta llegar a un cubillo de época islámica.

Este paraje rodeado por la muralla, es de un sabor medieval que embruja al que le observa. Interiormente el “Hostal del Cardenal” se compone de un gran vergel con fuentes y jardines, siendo en nuestro tiempo  hostal y restaurante, pero determinado como si se   tratara de un verdadero “ribat islámico”. Como ejemplo, aún nos encontramos que uno de sus comedores, aún se denomina “la mezquita” por su estructura exterior. Sus edificios así nos lo recuerdan y sus fuentes nos hacen pensar en el “Generalife” granadino, pues sus flores en primavera, el susurro de sus fuentes y el canto de los pájaros, nos envuelven en una atmósfera única por sosegada.

Dicen los historiadores que en este lugar hubo un palacio islámico, en tiempos de la taifa toledana y mucho más tarde al ampliar posiblemente la muralla, algún cardenal de Toledo, entre ellos Lorenzana, como inquisidor general, mandó hacer aquí su residencia de verano, buscando el frescor del norte de Toledo.

Terminando la muralla de este establecimiento y siguiéndola, nos encontramos otro antiguo cubillo al que le acompaña el muro y otro cubo a más altura. A su lado se descubrió hace poco el desaparecido “postigo de la Granja” que daba paso a dicho arrabal, cuyo entramado urbano en parte se encuentra hoy bajo los rodaderos de esta parte de la ciudad.

Le sigue el muro hoy abierto, para poder acceder a las escaleras mecánicas para el remonte del alto cerro donde se asienta Toledo y donde se observa el camino aprovechado desde la Subida de la Granja hacia el postigo descrito. Esta zona se encuentra datada en el siglo XI, entre el “reino taifa” y el “reino cristiano de Toledo”.

La muralla se alarga por esta parte con otras muchas torres y cubillos muy bellos, aunque de distintas épocas, por el cuales podemos observar el poderío de esta ciudad, pues tras dicho muro se encontraba al exterior una pina bajada que terminaba en la “vega baja”, pues lo que hoy pisamos como Paseo de Recaredo, es material sobrante de la ciudad o echadizo.

Hacia el oeste y tras estos cubos y torres se llega a una esquina en el muro, el cual cambia de dirección, cuyo  lienzo se adentra hacia el cerro donde aún se observa un  cubilete intermedio que enlaza con otro a más altura, perteneciente ya al primer muro islámico que defendía esta zona noroeste.

Hasta aquí queda reflejada en parte la importancia vital de esta ciudad intocable en tiempos medievales, tanto islámicos como cristianos,  con sus cercas acogiendo a sus arrabales, una de ellas con salida al propio río, como hemos visto por la utilidad de la Puerta del Vado. Esta ciudad era considerada en el medievo como la “Joya de la Corona”, al estar situada en el centro peninsular de Al-Andalus o Hispania.

Tenía mucha importancia estratégica, desde un punto de vista de avituallamiento, descanso o parada de los ejércitos musulmanes en sus incursiones hacia el norte de la península ibérica, hacia la “Marca Superior” y su posterior regreso, siendo capital de la “Marca Media” en tiempos islámicos.

Ansiada por emires y califas, que la observaban desde Cúrtuba (Córdoba),  sus cadíes o gobernadores instigados por los tulaitulíes (toledanos en tiempos del Islam),  se hacían independientes de aquel poderoso reino, en este lugar intocable por sus murallas y el abrazo del río Tajo. Por tal motivo en tiempos musulmanes fue cercada por emires y califas en varias ocasiones, costando mucho su vuelta al poder cordobés.

Esto dio paso en aquel tiempo a hechos terribles, historias reales que se han hecho muy famosas y míticas por su trascendencia, por eso el tiempo las ha convertido en leyenda, adhiriéndose a las muchas que guarda esta ciudad. Me refiero a la famosa historia de “La Noche Toledana”, cuyas raíces  se encuentran inmersas precisamente en aquel tiempo andalusí.

Fue Amrú ben Yusuf, mandado por el emir Alhakam I el que se vengó de los insumisos tulaytulies en el año 807, haciendo en el Alcázar un foso tras un pasillo e invitando a una fiesta a los insumisos al poder cordobés y según iban pasando por él les iban cortando el cuello, terrible cuestión que dejó honda huella en la ciudad, denominando aquel día como la “Jornada del Foso”, dando paso más tarde a la leyenda. Esta acción la llegó a ver el hijo del Emir, que luego mandaría los destinos de Al-Andalus con el nombre de Abderramán II.

Ahora cambiaremos de lugar y volveremos a la riquísima zona del este, para analizar el conjunto de murallas con adarve defensivo que daba paso a la alcazaba o ciudadela de Tulaytula, donde moraban sus cadíes o gobernadores, cuyo complejo sistema de muros ha sido en parte escondido bajo los escombros o las casas al no tener utilidad por las necesidades de cada tiempo.

Desde el Paseo del Miradero hacia la Puerta del Alcántara, podemos observar aún parte de un lienzo de muralla romana que más tarde acogió los Palacios de Galiana “de arriba”, así como el famoso alcázar Almucarrán que fabricara el rey musulmán Almamún y que se extiende desde  este lugar hasta la puerta antes citada.

Fortísimo muro de grandes bloques pétreos sobre una orografía terrible, que desde la zona más alta del ahora Miradero, baja hacia la parte donde se encuentra uno de los pasos más antiguos y auténticos que dividían en lo antiguo el centro de la península ibérica por medio del río Tajo, me refiero al puente de Alcántara (el puente).

Sus orígenes son romanos y debieron contener a los pretorios y a la basílica de aquella civilización. Luego debió de ser reutilizado por la civilización  visigoda y más tarde por la musulmana, que hizo de esta parte, su ciudadela llegando a ser uno de los lugares mejor fortificados y defendidos de todo Al-Andalus .

Si alguien quiere aprovecharse de estas páginas, sabe que intelectualmente, tiene la obligacion por ley,  además de moralmente, de hacer referencia tanto del autor como de su trabajo.

Copyright A. Vega. 2001.

2 comentarios to “2ª Parte. Murallas, Puertas, Cigarral y Leyenda. Zona Noroeste”

  1. pablo Says:

    Hola. Muy buena página. Me podrías decir algo sobre el muro bajo que rodea la ciudad por el norte, al otro lado del Tajo. Parece más un muro de asedio que un muro defensivo. Gracias.

    • Alejandro Says:

      Buenos días Pablo. Por su pregunta veo que no es de Toledo. Le explico que dichas fotografias de dicha murala están tomadas desde fuera de la cuidad y por la parte norte de Toledo, por donde no pasa el río Tajo, contiene un gran talud defensivo hasta llegar a la base de la su antigua vega baja. Es decir, que además de tener esta defensa natural, esta zona está también amurallada como defensa, lo que hacia de este lugar el que fuera practicamente inexpugnable.
      Espero que le sirva mi respuesta.
      Un saludo de Alejandro.

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