Dolmen de Azutan, Ciudad de Vascos y Puente del Arzobispo en la Jara (VI)

Buscando el dolmen de Azután y la enigmática Ciudad de Vascos

Como cada año en el mes de Agosto y siempre en la búsqueda, nuestro  grupo de amigos y  compañeros nos hemos internado esta vez por tierras de la bella región de la Jara toledana. Un hermoso terreno entre llanos, montes y dehesas que conforman el agreste paisaje de esa zona, en los confines de la tierra toledana.

Pasando Talavera de la Reina, llegando hasta Oropesa y luego torciendo hacia Puente del Arzobispo, superándole por la carretera hacia La Estrella y recorrido de cuatro a cinco kilómetros, a mano derecha de la carretera, sobre una curva, se encuentra el extraordinario dolmen de Azután.

Por cierto, sin señalar, cuestión inaudita para ser un monumento denominado como “Bien  de Interés Cultural” en la provincia de Toledo, y que pese a conocerle anteriormente, nos hizo confundirnos hasta encontrarle de nuevo.

Pasado este, a unos doscientos metros del mismo, existe un camino en “Los Pinetes” de la finca la Jariega, donde aparcar el coche. Pese a estar mimetizado el conjunto con el terreno, por  hierbas, retamas y arbustos, enseguida se observan en él las grandes piedras de su entrada, dando la sensación de gigantes (mehires) que guardan secretos inalcanzables.

Este extraordinario monumento megalítico, ubicado en el centro peninsular, es de una calidad y belleza sin parangón, precisamente por su forma y sus características, pues está compuesto casi con  treinta grandes piedras (ortostatos),  contieniendo en su estructura los esquemas más preciados en este tipo de túmulos, pues se distribuye con  pasillo de  entrada, habitáculo mortuorio y corredor separador, faltándole los bloques de cerramiento de su techumbre.

Gracias a que el día estaba nublado, pudimos aguantar los calores estivales de ese día.

Se encuentra esta joya prehistórica, en las inmediaciones de la cuenca del río Tajo, entre los arroyos Linares y la Anguilucha, su antigüedad según sus estudiosos y gracias al Carbono-14, se cree que es de hace unos 6.500 años. Fue utilizado entre la época neolítica y calcolítica, en la edad del cobre, llegando sus funciones hasta el tercer milenio antes de Cristo, precisamente como depósito de restos mortuorios de muchas generaciones, encontrándose al lado de poblados de gentes de aquellas épocas, que debieron tener dicho lugar como sagrado, ya que en anteriores visitas he comprobado que las fuerzas telúricas dentro del túmulo son muy potentes, pues los parámetros medidores, así lo indican.

Su orientación hoy día en el año 2011, es hacia el Levante con respecto a su acceso, por donde se entraba a guardar los restos de los muertos, posiblemente para dar luz con el sol naciente en la alborada al interior del túmulo en aquellas épocas pretéritas y según el movimiento de la eclíptica, restos que debían ir al encuentro hacia el Poniente  con el sol del atardecer,  para distinguir los ortos estelares y esperar la nueva vida futura.

Si es sorprendente el dolmen por el día, por la noche, estudiadas sus piedras según la astroarqueometría, tienen correspondencia con ciertas estrellas y constelaciones de las épocas en que fue construido según su acimut. Hacia el Este nocturno, frente a la puerta del hito se observa al comienzo del verano la constelación del Pastor, con su famoso Arturus, guía para los antiguos y protector de los peligros, que pudieran acechar a los que atraviesan el viaje de la muerte, como en este caso. Lo que nos hace comprender que esta contruido este dolmen de una manera mágico- religiosa, al igual que los más parecidos a él en otras zonas de la penínsila ibérica.

Al fondo del dolmen, hacia el Oeste, se ve la constelación de Orión, con sus perros el can mayor y el menor y la liebre “Lepus”. Guerrero que alza su arco y se cubre con el famoso vellocino. Creencia que debían de tener aquellos seres en aquellos  tiempos prehistóricos, para alcanzar otra vida superior más allá, en el paraíso.

Sirvió este monumento como hito del  territorio de unas tribus, que ya en aquellos tiempos dejaba sus marcas identificativas en el mismo, como por ejemplo cazoletas, grabados, hendiduras, fisuras y marcas –más de cien-, que le dan una personalidad única, pues otros monumentos parecidos, como por ejemplo el dolmen de Soto en Huelva, que contiene marcas con respecto al sexo y a las deidades masculinas y femeninas, que en su tiempo eran adoradas.

Además de estas características, se encontró en sus alrededores una pequeña piedra grabada, como un posible precedente de signos distintivos de una posible escritura de tipo ibérico usada en sus contornos, lo que le da a este hito una conciencia y precisión histórica sin igual, pues se parece a otras encontradas en otros monumentos de este estilo y de la misma época.

Esto hace de este monumento un precedente, por lo cual tenía que encontrarse mejor cuidado y localizado, pues su calidad es extraordinaria por ser entre otros, muy pocos, único en su género y por su lugar especial de emplazamiento, ya que otras veces que he ido a visitarle, he cotejado la gran energía telúrica que concentra en su interior, así como las aguas subterráneas que hay bajo dicho lugar e inmediaciones.

Después nos desplazamos por el mismo camino, un poco más adelante hasta el cruce de Navalmoralejo y justo enfrente, tomando el camino de la finca particular “las Cucañas”, pasando sus casas, por el camino que se encuentra a mano derecha, nos adentramos en una larga senda vallada, entre carrascas y encinas y a unos cinco kilómetros, nos encontramos con la segunda sorpresa de la mañana, Cuidad de Vascos. Esta solo se puede visitar los sábados  y domingos, en ciertas épocas del año como es primavera y verano.

Lugar extraño y enigmático, pues en este lugar se construyó una auténtica ciudad en tiempos del primer período islámico, según los expertos que  aún la excavan y la estudian. Se encuentra esta, en un lugar muy agreste, entre el rio Uso y el arroyo de la Mora, desembocando estos muy cerca en el río Tajo, sobre el embalse de Azután, sirviéndoles sus profundos valles de frontera natural sobre dos cuartas partes de su recinto murado.

Atravesando su arrabal alto, donde se encuentra un campo de tumbas, del que luego escribiré. Llegando frente a sus espléndidas murallas, decidimos tomar un bocado para sobrellevar la mañana y cubrir el esfuerzo que  nos faltaba por hacer.

Más tarde nos adentramos por la zona sur de la misma, por una zona de muralla derruida al interior de la ciudad, advirtiendo que el lugar estuvo muy habitado por los montones de piedras que se observan junto a carrascas y almendros. Es impresionante ver el grandioso lienzo que determina el  perímetro de toda la ciudad, de ocho hectáreas, con dos puertas y varios postigos, sus entradas y salidas y sus torres defensivas rectángulares, haciendo de este enclave un lugar inexpugnable.

Esto nos hace pensar, que este misterioso lugar tanto para la historia como por su ubicación, guarda un secreto inalcanzable para nuestro moderno pensamiento, desarrollando la imaginación, haciéndonos pensar sobre su fundación y su verdadera estrategia, tanto en el plano defensivo como en el de convivencia y utilidad del mismo.

Ya su nombre es un enigma, pues “Vascos” puede venir por deformación del término Vacceos, pueblo que se desarrolló en estos lares. Más tarde, las varias tribus hispanorromanas que aquí vivieron, gobernadas desde Roma, debieron de seguir sacando beneficio de diferentes metales desde sus vecinas sierras, tanto en materiales preciosos como metalúrgicos, por los restos de escorias encontradas en sus excavaciones.

El control sobre el vado del río Tajo como paso desde la Jara, por medio de extensas llanuras hasta Gredos en el sistema central, le daban en sus buenas épocas, una posición inmejorable como zona de ayuda defensiva frente a los enemigos del norte, los cristianos en tiempos del emirato y el califato en la marca media  y más tarde en tiempos de las “taifas”, debiendo ser un puesto de vigilancia frente a la taifa de Badajoz, como frontera enemiga en su parte occidental.

Igual que su hermana más hacia el oeste, medina Al-balat, también al lado del río Tajo, en el término municipal de Romangordo en Cáceres, frente al puerto del Mirabete, en la que se han comenzado sus excavaciones, descubriendo partes de sus murallas, su poblamiento y a las afueras un baño.

El encuentro con este paraje es sorpresivo cuando te topas de frente con una antigua  ciudad musulmana y al fondo ves su grandiosa alcazaba e interiormente a los lados las construcciones cotidianas o viviendas. Todo ello da la sensación de contener un secreto escondido, encontrándose esta en un paraje muy agreste por mediterráneo con influencias atlánticas, compuesto de carrascas, almendros, madroños y rebolledos, donde la caza no faltaría nunca en tiempos en que fue habitada.

Se sabe que fue despoblada en el siglo XI, después de que Alfonso VI tomara la zona para los cristianos, quizás por no poder resistir los ataques musulmanes  de aquel tiempo y posteriores.

Dicen sus estudiosos que en ella habitaron multitud de familias, llegando a contener más tres mil personas, dedicados preferentemente a la ganadería, de ahí que hubiera pastores y curtidores o a la artesanía desarrollando varios oficios como herreros, fundidores o constructores de armas,  también hubo alfareros para fabricar vasijas y tejas, todos estos vestigios se han  hallado en sus excavaciones. En su superficie se observan muchas calles y solados, así como las entradas de sus puertas, conformadas por dos grandes piedras  o dinteles, con sus demás habitáculos y entre ellos algunos pequeños aljibes para el abastecimiento del agua.

Hay en el centro aproximado de la ciudad un pequeño oratorio, que bien pudo ser una escuela coránica. También se observan los canales o tarjeas para evacuar las aguas fecales desde las casas a las calles y de allí a los arroyos, para la salud pública lo que da una idea de lo preparado que se hallaba para aquel tiempo este lugar, como todos los de Alandalus.

Aunque lo que más impresiona es su alcazaba, construida sobre la cresta de un cerro, dominando toda la ciudad y rodeada y defendida por unos buenos muros, con torres en su lado sur (que da a la medina) y por un gran precipicio al lado norte, hacia el rio Uso, conteniendo una inexpugnabilidad extraordinaria, en caso de defensa por cualquiera de sus lados.

Pegada a la misma se puede observar lo que parecen los restos de una mezquita, por las columnas que tiene (sala hipóstila), que por su espacio parece que sirvió para la oración de los viernes, para el servicio de la guardia, del caíd de la fortaleza o gobernador de la misma y quizás las gentes de los barrios aledaños.

Delante de la alcazaba y pegado a la mezquita se encuentra otro espacio de la misma magnitud, solado y sin columnas, con parte del muro fabricado en barro, lo que nos recuerda muchas construcciones de tipo islámico, zona donde se pudo encontrar el salón para recibir a las visitas importantes que llegaban desde el oeste a esta ciudad.

La alcazaba de Vascos contiene todas las edificaciones que la eran necesaria, con buenos muros pues se observa aún alguna tronera dirigida a la ciudad, puerta principal en la que se puede observar el arranque de un arco islámico, intrincados postigos y adarves para poder acceder sin ser molestados hacia otros lugares de la ciudad, como baños, hornos y talleres de metalurgia y la coracha de bajaba posiblemente hacia el rio, sin descartar un posible artificio para subir el agua desde el río Uso y llenar el aljibe que allí existe, además de arovechar el agua de lluvia.

No faltan los huecos de las habitaciones con sus solados, algunos de ellos con curiosas piedras de molino, estas se debieron usar en la ciudad para moler  el trigo y hacer su pasta y su pan, otros con ladrillo, alguna zona para jardín, cazoletas para el agua y algún postigo de salida hacia el río, para facilitar la huida en caso de no soportar un ataque tanto del exterior como del interior de la medina. Lo más curioso es que los muros se solapan con las grandes piedras reaprovechadas, que forman este grandioso bosque pétreo.

Siguiendo la muralla por el lado oeste, nos encontramos un fortísimo postigo, con salida hacia el arroyo de la Mora.  Por su vetustez es de una construcción formidable y quizás sea de manufactura romana, anterior a lo islámico. Tiene su orificio de salida al lado, para evacuación  de las aguas, así como detalles en piedra que forman parte de la construcción y otros pormenores que por allí se ven, dando a este lugar un encanto especial, además de hacernos imaginar la vida y la convivencia en este paraje.

Según nuestra humilde opinión, hay zonas de sus murallas que parecen ser ciclópeas, precisamente por su inpecable construcción, pareciéndonos ser  como mínimo de tiempos romanos, precisamente por la talla de sus bloques en piedra y el asiento escalonado de los mismos desde los cimientos, pareciéndose bastante a los paredones que aún existen en la presa de Alcantarilla o quizás sean bloques de piedra romanos, reutilizados en la construcción de dicho muro.

Esto se corrobora en parte de esta zona oeste,  pues un poco más adelante,  llegando a la puerta del Arroyo de la Mora que tiene salida a los baños públicos, desde su lienzo exterior  observamos que no contiene un arco de tipo islámico como su homónima algo más arriba,  viendo  que la faltan las piedras superiores que conformaban su dintel. En su zona exterior  observamos que  tiene retallado un arco de herradura sobre los bloques pétreos que forman sus lados,  así como la posible colocación posterior de los bloques que constituyen sus jambas , lo cual hace sospechar sobre lo que aquí escribo (aunque  el aparejo interior que forma el muro, parece de tipo islámico).

Se ha de reconocer, que tras sus excavaciones se ha detectado que este lugar ha estado habitado desde la prehistoria, en la edad del bronce, (desde luego los dinteles de las puertas de las casas que conformaban la ciudad parecen ser menhires reutilizados). También en época romana y quizás visigoda, pero sobre todo en tiempo musulmán, por su magnífica conformación y vestigios, pues este lugar  perteneció en tiempos islámicos a Alandalus.

Saliendo por esa puerta, nos acercamos a los baños que servían para la higiene en esta antigua ciudad. Allí observamos lo que pudieron ser las cuatro zonas o salas como la de entrada o vestuario, la fría, la templada y la caliente, quedando en pie ahora una de sus bóvedas y parte de las paredes de otra y por encima el baño turco con su suelo de pizarra y sus asientos, o sala de vahos; estos se ve que se filtraban por la parte alta de la bóveda que queda aún en pie, pareciéndonos a nosotros que este establecimiento también puede ser de época romana. Esta es una opinión particular nuestra, que dejamos aquí plasmada, entre otras muchas que hay y que no nos obliga a estar de ningún lado, respetando todas las demás.

En fin, todo un disfrute por el espectáculo tan apasionante visto este día, estando seguro de que nunca se nos podrá olvidar, ya que el lugar guarda un misterio aún por resolver, que estoy seguro de que si se sigue su excavación y su estudio se llegará a conclusiones que serán bastante acertadas, pero sobre todo muy interesantes por misteriosas y siempre esclarecedoras.

Pero aún queda más, pues saliendo fuera del recinto por el camino de salida hacia el sur, nos encontramos uno de sus cementerios, de los dos que contenía este enclave.Según se nos cuenta y como mandaba la costumbre coránica,  por la posición de los cuerpos de los cadáveres allí hallados,  estos se encontraban yaciendo de costado, mirando hacia la Meca en Arabia, por tanto los túmulos se encuentran bien orientados.

La gran cantidad de tumbas allí encontradas, tienen cada una normalmente cuatro pilares en sus ángulos, estando muy bien identificadas, lo que las hacen ser diferentes y especiales con respecto a otras que hay en los cementerios toledanos y en otras zonas  de la península, según las fotografías que siguen.

Estos cuerpos han sido identificados con una tribu bereber denominada como Nafta, estando esta en Alandalus desde la entrada de los musulmanes a la misma, lo que  da a este cementerio una solera  importantisima y por sus fidedignas señales, se data este lugar con una precisión sin precedentes.

Salimos de este enclave con un regusto ejemplar del pasado, al mismo tiempo que histórico y misterioso, legado por nuestros antepasados,  comprendiendo que nuestros ancestros, dejaron su impronta en este lugar tan especial por único en toda la península ibérica, ya fueran vacceos, iberos, carpetanos, romanos, visigodos, pero sobre todo musulmanes, por la forma definitiva  en que está construido. Gracias a los órganos culturales competentes, aún se excava y se estudia por los los expertos  más competentes en estas materias, a los que tenemos que estar siempre agradecidos, por sacar a la luz este legado tan importante.

Al final volvimos por el mismo camino por donde habíamos venido, deteniéndonos para ver el hermoso puente sobre el río Tajo que da nombre a la localidad de Puente del Arzobispo,  estando construido por mandato del poderoso cardenal D. Pedro Tenorio en el siglo XIV, entre 1380 y 1388, y por  ello en estilo gótico.

Este arzobispo al que deberíamos denominar como “Pontifex” o constructor de puentes, nos legó otro puente gótico más, el de San Martín,  encontrandose enterrado en la capilla de San Blas de la catedral, los dos  en la ciudad de Toledo.

El que vemos ahora, tiene nada menos que once arcos de medio punto, discurriendo el agua del río Tajo por uno de los dos arcos centrales. Este ha servido desde entonces para las peregrinaciones que se hacían al Monasterio de Guadalupe (contenedor de una virgen negra), desde Toledo y otros lugares. Pero sobre todo como lugar de paso de una cañada ancestral que viene desde León y termina en Extremadura, para poder vadear el río en esta zona. Construyó además este arzobispo en este lugar, su propio palacio y hospitales  sirviendo como hospedaje para peregrinos, conformandose poco a poco como pueblo dicho lugar, que hoy es famoso por la coloración de su extraordinaria cerámica.

Sobre sus dos arcos centrales se levantaban dos torres de paso, según el grabado de Parcerisa, sirviendo como contadero de animales y pago de impuestos, por este motivo comenzó a tener mucha importancia económica este lugar, creciendo como ente municipal hasta nuestro días.

A este puente como es lógico, por su estampa medieval y por el tiempo en que se construyó, no le puede faltar su leyenda, que es como sigue: “Un día que cruzaba el río Tajo en barco el arzobispo Tenorio, el barquero que le conducía a la otra orilla, le advirtió de lo peligroso que era cruzarle cuando había crecidas, sobre todo en invierno y primavera y al haber construido un puente en Toledo, sino le parecía mal  al arzobispo, podía construir otro en dicho lugar para los peregrinos y los ganados. El cardenal le contesto, tirando su anillo pastoral al río, que cuando este volviese a su dedo, construiría aquí un puente. A los pocos días y muy cerca de aquí, estando almorzando en Alcolea un pescado sacado del río Tajo, el arzobispo encontró su anillo en el vientre de este. Siendo este el motivo por lo que se comenzó a construir el puente.”

En este ejemplar recorrido, hemos tocado muchas materias, estilos y civilizaciones. Estas últimas dejaron lo mejor de si mismas, en estos grandiosos monumentos, los cuales hoy día nos dan pistas para intuir como eran, como se comportaban y como vivian. Espero que la lección que nos trasmitieron en ellos, nos sirva para definir nuestro devenir, pues el futuro es incierto, esperando que seamos tan civilizados como antaño. Un saludo.

Mi agradecimiento a mis compañeros Santiago Cabañas y Félix Muñoz, por cederme algunas de sus mejores fotografías del cementerio de Vascos y del puente del Arzobispo.

Si alguien quiere aprovecharse de estas páginas, sabe que intelectualmente, tiene la obligacion por ley,  además de moralmente, de hacer referencia tanto del autor como de su trabajo.

Copyright A. Vega 2011.

Solo el respeto al medio ambiente y a la naturaleza, nos harán disfrutar de monumentos y parajes como estos, nunca lo olvides querido lector.

13 comentarios to “Dolmen de Azutan, Ciudad de Vascos y Puente del Arzobispo en la Jara (VI)”

  1. ANGELES Says:

    MUCHO PARA ASIMILAR EN UN SOLO DIA¡¡¡¡¡

    • Alejandro Says:

      Estoy de acuerdo, que para un solo día es mucha visita, por tal motivo hay que hacerlo poco a poco, empapandose de tantos vestigios, los cuales aún podemos disfrutar. Saludos de Alejandro.

  2. JOSE MARIA Says:

    El Dolmen está (imagino) en el término municipal de AZUTAN. La Ciudad de Vascos está también el mismo término municipal ? Se puede llegar a esta Ciudad de Vascos por la carretera que va desde Azután al pantano de ese mismo nombre ?

    Mi correo: jora.pi@hotmail.com

    Muchas gracias

    JOSE MARIA

    • Alejandro Says:

      Hola Jose Maria. Los dos monumentos se encuentran el término de Azután. Para llegar a Vascos, hay que ir por la caretera hacia la Estrella y en una parada de o cruce de autobús, debes ir hacia la izquierda, sobre uan finca, según indico en dicho apartado de esta página. Un saludo y a buscar.

  3. JOSE MARIA Says:

    Muy agradecido Alejandro; lo visitaré con tu exposición en la mano que tiene un rigor y un nivel excelente

    JOSE MARIA

  4. Katy Says:

    hola amigos me ha encantado este post! soy de Oropesa y he estado en estos lugares…!
    se pueden visitar en un día madrugando mucho y no siendo de muy lejos…! recomiendo visitar primero el puente y luego el dolmen, o al revés, ya que para verlos no vais a gastar mucho tiempo, pero por ultimo ciudad de vascos, porque eso es para verlo y varios días!!
    Pero no puedo terminar criticando este post saltándose Oropesa entera! jeje hay muchiiisimas cosas que ver!!

    • Alejandro Says:

      Gracias Katy por haberte gustado esta parte del blog. Ya se que Ciudad de Vascos necesita varios días para recorrerla. Desde luego tu crítica sobra, pues ya le tocará el turno a Oropesa y otros lugares cercanos, cuando tenga tiempo por mi parte para describirlos.
      Recibe un saludo de Alejandro desde Toledo.

  5. Roberto Says:

    Hola, Alejandro:
    Solamente quiero puntualizar que la Ciudad de Vascos pertenece al término municipal de Navalmoralejo, donde además está el Museo Ciudad de Vascos, donde se pueden ver objetos arqueológicos hallados en las excavaciones arqueológicas. Para visitarlo no hay más que preguntar a alguien del pueblo o en el Hogar del Pensionista, y les abrirán las puertas. también hay vídeos que pueden verse en el museo con la historia de esta ciudad.
    Aunque lo has contado muy bien en esta crónica.
    Un saludo y gracias por fomentar el conocimiento de estos lugares.

    • Alejandro Says:

      Muchas gracias Roberto, por aclarar donde se encuentra la enigmática y hermosa Ciudad de Vascos, la cual adoro y por la que invito a que sea visitada, en el término de Navalmoralejo y su bello paisaje.
      Apruebo con mucho gusto este comentario, pues es una buena adición a lo que humildemente explico.
      Recibe un saludo desde Toledo, de Alejandro.

  6. Joaquín García Says:

    Gracias por el artículo; tanto en lo referente al dolmen de Azután como respecto a la ciudad de Vascos; ambos monumentos la dicha de conocerlos desde hace unos 10 años y los he visitado varias veces.
    El dolmen de Azután está sin señalizar, situado junto la carretera y el acceso algo incómodo; a mi entender está muy descuidado por las autoridades competentes, por lo que se está deteriorando, y presionado por la actividad agrícola de su entorno.
    En la ciudad de Vascos se han realizado algunas excavaciones, por lo que se puede apreciar su estructura y características; pero carece de la señalización oportuna para poder llegar y de las descripciones más imprescindibles.
    Lo totalmente inaceptable es que un bien público de esta categoría se encuentre dentro del perímetro de una finca privada, lo que impide su disfrute por todos los que deseen visitarla. El Estado y la Comunidad deberían resolver con prontitud esta incomprensible situación.

    • Alejandro Says:

      Estoy totalmente de acuerdo con usted Joaquín por medio de su comentario, sobre dos monumentos tan extraordinarios e históricos como estos, los cuales se encuentran de alguna manera tan descuidados, sobre todo en lo que respecta a su señalización y el camino tan tortuoso hasta ellos, sobre todo hacia Vascos.
      Además de nuestro cariño por ellos, la comunidad o quien le corresponda, debía de interesarse más por estos hitos ancestrales, pues en ellos se encuentra nuestro ADN histórico.
      Pero hay que recordar que nos encontramos en este país, al que deberíamos denominar como “Celtiberia Sohw”.
      Reciba un saludo de Alejandro.

  7. Joaquín García Says:

    Añadir que cerca del dolmen de Azután (aparte del Puente del Arzobispo, etc.), se puede visitar un puente medieval sobre el cercano arroyo Anguilucha, a unos 200 metros del dolmen, casi en paralelo a la carretera actual, más abajo de los restos de la tejera; así como un mojón de límites de Azután, también relativamente cercano,

    • Joaquín García Says:

      Hola Alejandro:
      Creo que podríamos intentar algo más (aunque seguramente ya se ha realizado), como conseguir firmas o algo parecido para solicitar a las autoridades responsables de estos monumentos que los cuiden y mantengan en las debidas condiciones, los señalicen, se facilite el acceso, etc..
      Hace varios años escribí a Patrimonio de la Comunidad CM, al Ayuntamiento de Azután y al de Navalmoralejo, pero apenas los del Patrimonio contestaron con una excusa…

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