6º. Otros trabajos de Juanelo

En 1579, por mediación del nuncio en España del papa Gregorio XIII y con el permiso Felipe II, se le pidió a Juanelo que aportara su opinión a la reforma del calendario, mientras construía el segundo “artificio” Este construyó un instrumento para tal fin donde demostraba que había que reducir el calendario en diez días. Esto nos recuerda que entre los años 1570 al 80, este genio construyó también un reloj planetario para  solaz del rey Felipe II. De su idea nació el “Calendario Gregoriano”, lo que convierte a Juanelo en un gran observador astronómico.

Después de varias consultas para su construcción, al año siguiente dictaminaba sobre el pantano de Tibi en Alicante, siendo la más alta del mundo en aquellos momentos. Daba también disposiciones a problemas de embalsamiento de aguas y opiniones al correr del tiempo en el mundo. Antes del año 1561, tuvo que hacer un estudio sobre la acequia y el canal en el pueblo madrileño de Colmenar. Fue él mismo Juanelo el que diseño las campanas del Monasterio del Escorial por encargo de su amigo Juan de Herrera, su arquitecto, cuyo atrayente sonido daba gusto al rey Felipe II.

Este genio construyó además, varios tipos de molinos  y molinillos portátiles para hacer llegar el agua a lugares desiguales y acequias. También diseñó y fabricó diferentes tipos de robots, entre los que se encontraban pájaros que volaban por su mecanismo varios centenares de metros o robots con efigies de guerreros luchando o bailando entre ellos y relojes con personajes en movimiento que daban las horas, golpeando sobre varias campanillas. También construyó relojes de bolsillo para el rey.

Pero lo que más fama le ha dado en este aspecto, es la fabricación de un autómata, al que se le conoce como “el hombre de palo”. Este muñeco, especie de reloj fabricado en madera, que por unos carriles iba desde el Arco del Palacio Arzobispal a dicha calle contigua para recibir limosna este genio, por creer que en ella vivió Juanelo en su vejez, siendo la admiración de todos seres de aquel tiempo. Por tal motivo en Toledo, existe esta leyenda sobre la calle a la que esta da nombre.

Realmente debió de corresponder a un muñeco cuyo estudio de sus miembros, sirvieron al ingeniero para fabricar piezas ortopédicas para los lisiados de su tiempo, sin extrañarnos esta cuestión, en un ser tan extraordinario como este.

Para algunos investigadores, la Santa Inquisición pudo andar también tras Juanelo, quizás por creer que sus máquinas y relojes eran cosa del infierno o porque alguno sus  autómatas, como el “hombre de palo”, creían que tenía que ver con un “golem” judío, conformado de forma cabalística y por tanto estar bajo sospecha y tener fama de ser un personaje con reputación de taumaturgo. Se libró de los “perros de dios” por la gracia de su majestad Felipe II.

Quizás sea por este motivo, por el que no hay ni un solo dibujo del funcionamiento o de la maquinaria de que constaron dichos artificios, haciéndolos desaparecer. Es muy extraño que no exista algo que nos dé una pista fidedigna y concreta de los mismos. Por tal motivo no es de extrañar, que en su testamento nombre a Dios Nuestro Señor por seis veces y una a Jesucristo, dejando claro que era un buen cristiano y católico, siguiendo la verdad que cree la Santa Madre Iglesia de Roma.

Se le achaca también ser el autor de los “Veintiún libros de los ingenios y máquinas”, sin saber si esto cierto, pues algunos autores creen que dicho estudio corresponde a otro autor. Pero el recuerdo de este ser excepcional por su trabajo y su inspiración en los artificios permanece, pues fue muy grande su obra toledana.

Otro de los motivos por lo que también tiene este personaje bastante fama en Toledo y sus alrededores, es por los famosos “Postes de Juanelo”, consistentes en gigantescos bloques de granito gris, tallados de forma redonda y cuadrada en las canteras toledanas de entre los pueblos de Sonseca y Orgaz. Estos miden nada menos que once metros y medio de longitud por un metro y medio de lado.

Según las leyendas sonsecanas fueron tallados por un tal Juanillo y su hija para el Palacio Real que se iba a construir en Aranjuez sobre el rio Tajo, lo que nos recuerdan a Juanelo y a su hija Bárbula Medea atendiendo a los “artificios”. También dicen que se tallaron para conformar los escalones de la escalera del Palacio Imperial (Alcázar). Quizás estaban preparados para servir como parte de la construcción que debería conformar la edificación de los “artificios”.

Hay que recordar que los artificios, debieron estar cubiertos tal como observamos en las fotografías de la maqueta del mismo. Lo primero y más principal, para evitar la suciedad en el agua y por ello enfermedades y segundo para que el ruido no molestase a los edificios más cercanos, como eran entonces varios conventos más el Alcázar.

Esto me recuerda al “pito” o sirena de la Fábrica de Armas de Toledo, que después de tantos años tocando para despertar a sus trabajadores y para no molestar a los nuevos barrios colindantes por sus protestas, fue clausurada años antes de la reconversión de esta industria, entre los siglos XX y XXI, entrando el nuevo milenio. Yo mismo  fui testigo de este evento como trabajador en ella, junto con mi hermano, mi padre y antes mi abuelo y mi bisabuelo.

Volviendo a  los postes, tres quedaron a medio camino en el pueblo de Nambroca y otros en las propias canteras, en lo que fue “vertedero de latas” de la  antigua Base Americana. Aún se puede ver algunos a medio tallar, abandonados quizás por defecto.

Han sido tan famosos por su grandiosidad estos “Postes de Juanelo”, a través del tiempo, que el dictador Francisco Franco en sus tiempos álgidos de gobierno, los mandó trasladar el año 1.949 desde donde se encontraban, hasta el paraje denominado como “Cuelgamuros”, para erguirlos ante su tumba faraónica del Valle de los Caídos.

El transporte de los mismos se convirtió en un gran evento, por los lugares por donde pasaban, ya que el camión-trailer que los cargaba, era larguísimo y con gran cantidad de ruedas para soportar su tremendo peso, recorriendo muy pocos kilómetros cada día por lo complejo del transporte y lo complicadas que eran las carreteras de entonces. Aquí vemos antiguas fotografías saliendo desde la cantera entre Orgaz y Sonseca.

Otras fotografías sacadas del antiguo noticiario cinematográfico del NO-DO, nos dejan otros fotogramas de otro de los el cual se hallaba en el pueblo toledano de Nambroca, con su paso por el mismo.

Cuando pasaron sobre el “Puente Nuevo” sobre el rio Tajo en la ciudad de Toledo, los técnicos creyeron que este podría llegar a hundirse, por lo que se puso una polea a uno de sus lados y por medio de un cable pasaron los camiones tirando del mismo. Por tal motivo en aquel tiempo salieron unas coplas que decían: “Los postes de Juanelo ya van andando, llegarán a su sitio dios sabe cuando”.

Si alguien quiere aprovecharse de estas páginas, sabe que intelectualmente, tiene la obligacion por ley,  además de moralmente, de hacer referencia tanto del autor como de su trabajo.

Copyright  A. Vega. 2011.

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